Descifrando la ruta de la justicia ante situaciones de violencia

Con el objetivo de trazar pautas para la realización de un mejor proceso penal cubano, se desarrolló en la sesión inaugural del Taller sobre Violencias, Sexualidades y Derechos Humanos el panel sobre justicia ante situciones de violencia.

En el encuentro participaron los juristas, Arlín Pérez Duarte, Reynaldo Lam Peña y la profesora de derecho Tania de Armas Fonticoba, quienes de algún modo precisaron que el sistema normativo cubano tiene sexo, y está definido desde el agresor y no desde la víctima.

La especialista Tania de Armas lo definió como el pecado original del derecho penal. “Existe un problema de concepción y ejecución de las normas en relación con la violencia hacia la mujer”.

“No se trata de una mala interpretación, sino de una correcta interpretación de normas que se hicieron desde una óptica masculina. Es por ello que hay que usar los requisitos que las mismas nos dan para revertir el análisis”, expuso.

Los debates en esta mesa de posicionamiento corroboraron que el pensamiento jurídico ha sido construido a partir de un ser humano con testículos.

“Las deficiencias de nuestra ley parten de que no se recogen los motivos ni especificidades que permitan después hacer investigaciones. Es perenne la subvaloración de las investigaciones y lo que esta pueda suministrar. Ejemplo de ello es que en Cuba no hay índices de odio, sin embargo, este dato no se recoge, forma parte de los datos instrumentales”, argumentó Tania de Armas.

De ahí la necesidad de una preparación por parte de la policía, fiscalía y otros sectores para el manejo de los asuntos de violencia de género, ya que no es solo conocer de género, sino conocer las herramientas con las que se pueda contar.

Una mirada a la relación trata de personas, familia y género

Para el especialista Reynaldo Lam Peña, la trata de personas viene dado por factores como la pobreza y marginalidad de algunas regiones del mundo, las migraciones irregulares, como el caso del recrudecimiento de las políticas migratorias.

Lam destacó que si bien en el país existen programas de concientización sobre los riesgos de la trata y las políticas públicas a favor de la igualdad de género van generada a la sociedad, aún queda mucho por hacer.

La ruta debe marcarse en la creación de estrategias comunicacionales, actividades culturales sobre las consecuencias de ser víctimas de la trata además de continuar capacitando a los funcionarios y oficiales vinculados a la persecución, identificación y tratamiento de las víctimas de esta actividad.

El jurista concluyó que debemos mejorar los mecanismos de protección a las víctimas de la trata de personas y así evitar su victimización por la sociedad y por los propios organismos e instituciones que laborar en estas actividades.

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