Rara virtud: la Maternidad

Por Frank Padrón

(Rara, Cine Club Diferente, sala 2 del Multicine Infanta, jueves 16 de marzo, 8:00 p.m.)

Insertos en la 4ta. Jornada Maternidad y Paternidad. Iguales en Derechos y Responsabilidades, que hasta el mes de junio desarrolla el Centro Nacional de Educación Sexual, el Cine Club programa este marzo una “rara avis” del cine chileno y latinoamericano, aunque no resulta nada extraordinario encontrar valiosos filmes sobre diversidad en esta cinematografía, en especial la del país austral.

Rara, ópera prima de María José San Martín,  parte de un hecho real acaecido en Chile, recientemente, cuando a una madre lesbiana, quien con su pareja criaba a sus 2 hijas menores,  se enfrenta en las cortes judiciales a una lucha por la conservación o no de la custodia,  a instancias del padre de las chicas.

Premiado en la Berlinale y en el festival habanero, el filme, un building roman (texto sobre formación adolescente) asume el punto de vista de Sara, la mayor de las niñas, quien anda enfrascada en los descubrimientos propios de la etapa (sexualidad, vínculo con las amigas, con la familia, orientación vocacional, etc.); dejando bien claro en el guión la falacia de ese concepto que establece la herencia de determinada tendencia erótica según los padres, y en este caso, pese a convivir en un seno monoparental. Así, Sara le espeta a una compañera de estudio: “pero me gustan los hombres”.

Muestra la obra una objetividad encomiable donde la directora no juzga y se limita a enfocar su cámara desde la perspectiva protagónica, la de la jovencita, compartiendo sus dudas y búsquedas, e intentando entender la postura de los mayores. Entonces, más que cuestionar identidades eróticas y presuntas culpas,  la realizadora parece esmerada en el enfrentamiento de dos mundos que aún con zonas de interacción, incluso afectiva, resultan en otras inconciliables, o por lo menos difíciles en sus vínculos: el mundo infantil y el adulto.

Sobre todo, la manipulación, el egoísmo, los errores en la educación por parte de los progenitores y se pregunta: ¿deben las madres y sus amigas beber en exceso durante sus tertulias e ignorar a las niñas?; ¿es justo que el padre emplee ciertas inconformidades de Sara para lograr sus parcializados objetivos?

Y por encima de los asuntos estrictamente familiares: ¿debió el Tribunal que juzgó el caso analizar mejor el conflicto desde todas las partes, sopesar causas y resultados a la hora de retirar o mantener la custodia femenina? Actuando como finalmente hizo: ¿respondió a lo anterior o se dejó llevar, inconfesadamente, por prejuicios de género y  orientación sexual?

San Martín nos enfrenta a esos cuestionamientos para que los analicemos, y hagamos una cuidada valoración. Emprende su discurso mediante una limpia y sugerente narración, apoyada en un montaje riguroso, que va mixturando sucesos, puntos de vista y evolución de situaciones y personajes; estos, a propósito, finamente delineados, sin la trampa de que nos inclinemos hacia unos u otros. Y tales virtudes se encarnan en muy logradas actuaciones, tanto las adultas, como las adolescentes.

En fin que estamos ante una obra para no perderse: Rara, una cinta que en el mejor sentido de la palabra;  resulta motivadora y con vuelo artístico.

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