Promoción de salud: “Una perspectiva intersectorial para el desarrollo”

“La promoción de salud (PS) constituye una herramienta fundamental para la conformación de políticas públicas con incidencia en el espacio local”, aseveró la Dra. Giselda Sanabria Ramos, profesora titular de la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSAP), en la reciente edición de la Maestría Sexología y Sociedad, coordinada por el Centro Nacional de Educación Sexual.

La profesora reconoció que debe priorizarse la participación social para la solución de los problemas que aquejan a los ciudadanos/as. Puesto que la salud sexual de las personas necesita de una visión holística y transformadora, la sexualidad adquiere valor en el desempeño de la comunidad. Las políticas públicas, desde su intervención, deben partir desde las necesidades de las personas y los gobiernos locales.

Al abordar los orígenes de la PS, la Dra. Sanabria Ramos anotó que la Carta de Ottawa en 1986 constituye el antecedente más cercano de este enfoque, surgida de una reunión convocada por la Organización Mundial de la Salud (OMS); sin embargo, desde el siglo XIX ya se pensaba en una medicina social, asistencialista y preventiva, que diera respuestas a las brechas de salud.

Según este documento, “la PS consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre ella. Para alcanzar un estado adecuado de bienestar físico, mental y social un individuo o grupo debe identificar y realizar sus aspiraciones, satisfacer sus necesidades y cambiar o adaptarse al medio ambiente. La salud se percibe pues, no como el objetivo, sino como la fuente de riqueza  de  la vida cotidiana.”

Asimismo, la especialista dedicó espacio al análisis de los modelos imperantes en los sistemas de salud públicos de la región y el tránsito de maneras tradicionalistas, sesgados por el asistencialismo, a la inserción de variables sociales como el color de la piel, el género, la orientación sexual e identidad de género, la clase social, entre otras, para comprender la complejidad estructural de cada sociedad y los sujetos.

“El reto está en apartarnos de la salud como ausencia de enfermedad y que solo es un problema médico-paciente. La salud, como la economía, la política, la comunicación o la industria, constituye un problema social y su solución efectiva la proveerá contener una perspectiva intersectorial para el desarrollo”, señaló en varias ocasiones quien fuera reconocida como la mujer más destacada en la Medicina Social durante el año 2012.

Este módulo, junto a otros como el de las metodologías en el Programa Nacional de Educación y Salud Sexual (PRONESS), aporta nuevas herramientas de análisis y de intervención para el trabajo investigativo de cada maestrante.

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