Prevenir desde la integración

Un cartel con mensajes de la Campaña por la No Violencia hacia la Mujer indica a los transeúntes que se encuentran frente al Centro Oscar Arnulfo Romero, institución donde se desarrolló ayer el II Taller Municipal de Prevención “Retos del trabajo preventivo en el contexto actual”.

El evento, coordinado por la Red de Trabajo Social por la Educación Integral de la Sexualidad, contó con varios momentos dirigidos a abordar el término prevención en cuanto a sus saberes y sentires.

La Dra. Arahazay Lami guío el debate de los especialistas en torno a distintas experiencias comunitarias, aplicadas desde diferentes metodologías, y acontecidas todas en el capitalino municipio de Diez de Octubre.

Allí se realizan varias acciones y proyectos que pretenden incorporar, paulatinamente, la Metodología de los Proyectos Correctores Comunitarios (ProCC), una teoría que posibilita la reconstrucción del sujeto como ser humano cooperativo.

Asimismo esta propuesta, utilizada en varios países a escala mundial, coloca su mirada en malestares de la vida cotidiana que han sido naturalizados con el transcurso del tiempo.

“Se trata de un método potente que conlleva a que los individuos se observen a sí mismos, reflexionen sobre su realidad e intenten transformarla”, aseguró Lami, Coordinadora Nacional de la Red.

Para ello la familia y la escuela desempeñan un papel esencial en tanto se muestran como retos principales en el contexto actual, desafíos que requieren atención e imponen creatividad permanente.

No por gusto, educadoras como la Ms.C. Mayra Vidal, Directora Municipal de Educación de Diez de Octubre, defienden que, hoy día, la disfuncionalidad familiar adquiere otros matices que deben ser vistos según el entorno que les rodea.

“Vivimos en una localidad que ha sido, históricamente, testigo de hechos trascendentales en nuestra historia, pero también un área donde predomina la criminalidad, la vulgaridad y otros males sociales”, afirmó la funcionaria.

Muestra de ello la encuesta sobre violencia intrafamiliar, aplicada por investigadoras e investigadores del Centro Comunitario de  Salud Mental a 123 habitantes del territorio, indagación que arrojo resultados alarmantes.

“101 personas alegaron haber sido maltratadas, física o psicológicamente, en algún momento de sus vidas. Tenemos un serio problema”, confesó Gutiérrez Díaz.

Al respecto la Mayor Yanelis, coordinadora del proyecto socio-cultural Semilla para niños y niñas Síndromes de Down o con necesidades especiales, compartió elementos que corroboran el hecho de que muchos menores, en esta zona, se hallan vinculados a delitos lascivos o sexuales, sucesos con un trasfondo familiar que ocurren, por lo general, en los hogares.

No obstante, en Cuba, contamos con leyes que protegen a la infancia, legislaciones que aunque son perfectibles velan porque niños, niñas y adolescentes no sean abusados y así evitar conductas negativas en ellos.

Porque “cuando un menor llega a nosotros esto representa un fallo en el sistema pues no lo supimos prevenir a tiempo”, acotó la Teniente Coronel Daimara Aguilar Sevillano, Presidenta del Consejo de Atención a Menores.

Por eso, y para evitar tales fallos, los y las trabajadores sociales, unidos a quien quiera contribuir, deben trabajar de manera integrada: previendo y haciendo.

 

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